Tres cosas: el punto de encuentro exacto (qué terminal y qué puerta), el teléfono de contacto para avisar cuando aterrices, y si el parking donde guardan el coche es cubierto o descubierto. Todo viene en la ficha de cada valet al reservar.
Los valets que operan en aeropuertos españoles son empresas registradas que mueven miles de coches al año, con seguro y parking propio. Aun así, aplica el sentido común: no dejes objetos de valor a la vista y haz una foto del coche al entregarlo — costumbre sana con cualquier parking.
Sobre todo en Madrid–Barajas (22 opciones) y Barcelona–El Prat (5), y también en la estación de Atocha para el AVE. En aeropuertos pequeños no suele existir: allí la jugada es el parking oficial reservado.
En Barajas, El Prat y Atocha, con el punto de recogida y la altura admitida en cada ficha.
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